Estudio Cubero-Rubio: Edificio JN2678

Estudio Cubero-Rubio: Durabilidad, solidez y materiales nobles.

En un lote entre medianeras, en Palermo, el estudio Cubero-Rubio proyectó un edificio compuesto por el encastre de dos volúmenes.

por Juan Pedro Rubio | Socio del estudio cubero-rubio

La síntesis proyectual para el edificio de viviendas JN2678 surge de la conformación de dos volúmenes edilicios, de cuatro niveles cada uno, implantados al frente y contrafrente del terreno: un típico lote entre medianeras en el barrio residencial de Palermo. Los volúmenes se organizaron con el fin de contener un total de doce unidades –de uno, dos y tres ambientes–, cada uno alojando seis viviendas que se distribuyen entre el primero y el cuarto piso.

Una decisión de proyecto fue liberar la planta baja del edificio, lo que permitió alojar en su totalidad los accesos peatonales, vehiculares y de locales de servicio, así como espacios de guardado de coches y bicicletas.

Ambos volúmenes se vinculan entre sí a través de un sistema de pasarelas peatonales semi cubiertas. De esta forma, se logra una circulación que permite un vínculo continuo entre el espacio interior y el exterior. Asimismo, el vacío central se relaciona con el entorno urbano, satisfaciendo las necesidades de iluminación e integración visual del entorno natural y optimizando una relación estrecha con el medio ambiente y con el modo de habitar una vivienda contemporánea urbana de media densidad. Por su parte, el volumen situado al frente del lote se eleva hasta su plano límite, coronándose con una terraza de uso común para todas las unidades.
Estudio Cubero-Rubio - Clarin Arquitectura - ARQ Clarin - Publicidad 2

Las viviendas responden a una imagen sintética y de características depuradas.

Las unidades del conjunto son –según la imagen que se conceptualizó en la búsqueda de un habitar contemporáneo– sintéticas y de características depuradas.

Algunas poseen el valor propio del balcón-terraza como elemento de expansión directa hacia el espacio urbano; otras lo hacen a través de expansiones aterrazadas que cobran protagonismo a medida que el edificio se retira de la línea de fachada para adecuarse a los límites fijados por la normativa vigente.

Esta idea de expansión, tan característica en el proyecto, se consolida a través de la incorporación de mobiliario construido in situ en hormigón armado y pisos de deck de madera.

La exploración material se alimenta a partir de una concepción de un edificio de condiciones durables, de imagen sincera y en relación estrecha con el entorno construido. Así fue que se optó por dotarlo de los mismos elementos con los que se ha construido el grueso de la Ciudad de Buenos Aires: hormigón armado, ladrillo, acero y madera; materiales nobles que, en su conjunto, además de determinar aquella durabilidad, garantizan una permanente vigencia. La caja muraria de ambos volúmenes resuelve sus fachadas a partir de un sistema constructivo tradicional de mampostería de ladrillo cerámico.

Las fachadas internas, orientadas hacia el vacío principal del conjunto, están vestidas con un revoque fino blanco, sólo alterado por una trama irregular casi invisible. A través de un desplazamiento lúdico de sus diferentes planos verticales, esta trama logra generar –según la incidencia del sol, el momento del año y del horario–, una multiplicidad de dibujos en luz y sombra que altera permanentemente sus caras. Percibir esa sensación convierte cada instante en un momento único y especial.

Fachado principal y resultado.

Hacia la fachada principal del conjunto se ubican las expansiones de las unidades situadas al frente, contenidas tras una compleja trama de celosías metálicas orientables que determinan no sólo una particular característica formal y visual, sino también una herramienta eficaz para el control de la incidencia del sol intenso del noroeste. A su vez, determinan un filtro material necesario para la relación de la expansión interior con el complejo espacio urbano.

Las lógicas conceptuales a partir de las cuales cristalizó el esquema final del proyecto forman parte de un trabajo material y profesional que tuvo como objetivo organizar tanto la forma como el espacio. Como resultado de este proceso se logró establecer un orden rector entre las distintas partes del edificio, totalizando una síntesis arquitectónica entre imagen, esfuerzos, resoluciones a los requerimientos humanos y aporte al entorno urbano construido

 

Diario: ARQ Clarín
Fecha de publicación: 04 de Abril de 2017

Para conocer más sobre el Estudio Cubero-Rubio, www.cuberorubio.com.ar

También te podría gustar...